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¿Por qué Gabbriette es la Kate Moss de nuestra generación?
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Definitivamente Gabbriette es la Kate Moss de nuestra generación

Algo tiene Gabbriette Bechtel que hace que queramos mirar dos veces. Quizás sean sus cejas casi inexistentes, su maquillaje de chica que acaba de volver de una fiesta a las seis de la mañana o esa mezcla de modelo de lujo y rockstar girlfriend que parece imposible de fabricar en una reunión de marketing. En una industria que lleva años obsesionada con la perfección, Gabbriette juega en otra liga: la de las chicas con personalidad, referencias propias y un estilo que no necesita la aprobación de nadie.

A sus 28 años, la modelo, que también fue vocalista de la banda punk Nasty Cherry, se ha convertido en una de las figuras más magnéticas de la escena fashion. Entre campañas, desfiles, vídeos de cocina y su relación con Matty Healy, Gabbriette ha construido un universo que conecta con algo que creíamos reservado a otra época: el magnetismo de las chicas que viven entre la moda, la música y el caos. ¿La nueva Kate Moss? Tal vez. Porque si los noventa tuvieron a su musa grunge, 2026 parece haber encontrado a la suya.

¿Qué tiene Gabbriette que nos recuerda tanto a Kate Moss?

Para entender el fenómeno Gabbriette hay que volver a una época en la que Kate Moss cambió las reglas de lo que significaba ser una supermodelo. Mientras las pasarelas estaban dominadas por una belleza espectacular y aspiracional, Moss apareció con una imagen más andrógina, una actitud despreocupada y una estética que conectaba con la cultura underground. No necesitaba parecer inalcanzable para convertirse en un icono. De hecho, parte de su atractivo estaba precisamente en lo contrario.

Gabbriette recoge ese mismo espíritu y lo traduce al lenguaje de las redes sociales. Su belleza tiene algo de incómodo, deliberadamente imperfecto y absolutamente reconocible. El maquillaje oscuro, las cejas finísimas, el pelo negro y una predilección por el negro como uniforme personal construyen una imagen que no busca resultar convencionalmente bonita. Es una chica con referencias propias, personalidad visual y una estética que reconoces antes de leer su nombre.

La diferencia está en el contexto. Kate Moss conquistó una industria que todavía construía mitos alrededor de las supermodelos; Gabbriette crece en una cultura en la que una imagen puede convertirse en referencia antes de que una carrera tenga una definición clara. Una pertenece al imaginario de las fotografías analógicas, las fiestas de los noventa y el heroin chic; la otra, al universo de los vídeos virales, los archivos de moda, las referencias musicales y el indie sleaze que sigue inspirando a una generación entera.

Gabbriette y el regreso de la chica grunge

Si el lujo silencioso convirtió el minimalismo pulido en uniforme aspiracional, Gabbriette parece pertenecer a la reacción contraria. Su estilo se mueve entre el grunge, el punk, la estética gótica y una sensualidad que no necesita ser demasiado evidente. Negro, siluetas ajustadas, transparencias, botas contundentes y maquillaje de ojos intenso forman parte de un lenguaje que no intenta borrar sus imperfecciones, sino convertirlas en su principal atractivo.

Hay algo refrescante en una figura que no parece diseñada para gustar a todo el mundo. Su imagen no depende de seguir cada microtendencia ni de construir un armario que funcione como catálogo de novedades. Tiene una identidad visual reconocible y sabe mantenerla incluso cuando cambia de contexto, ya sea en una campaña de lujo, en un evento musical o en una fotografía tomada sin demasiada producción.

Y ahí aparece otro de los paralelismos con Kate Moss: ambas entienden que el estilo no consiste únicamente en llevar la ropa adecuada. Se trata de cómo la habitas, de la actitud con la que te presentas y de esa capacidad de hacer que una combinación aparentemente sencilla termine convirtiéndose en una referencia. En el caso de Gabbriette, el resultado tiene un punto más oscuro, más contemporáneo y mucho más conectado con la cultura alternativa.

¿Es Gabbriette la nueva Kate Moss?

Sí, pero con una estética mucho más grunge. Si Kate Moss definió el imaginario de las chicas cool de los noventa con sus looks despreocupados, su actitud rebelde y su conexión con la escena musical, Gabbriette parece recoger ese mismo espíritu desde una perspectiva más oscura. Cejas ultrafinas, ojos ahumados, cuero negro y una belleza que se aleja de lo convencional: su imagen tiene ese punto messy que hace que todo parezca más interesante.

Pero su parecido con Kate Moss va más allá de la ropa. Ambas representan esa clase de it-girl que no necesita construir una imagen excesivamente pulida para convertirse en una obsesión colectiva. Gabbriette mezcla moda, música y cultura alternativa con una naturalidad que la hace magnética, como si su lugar en las primeras filas de los desfiles y en los círculos más cool de la industria fuera una extensión de su propio universo. Si Kate fue la musa grunge de los noventa, Gabbriette podría ser su versión para 2026: más punk, más digital y con una estética que parece recién salida de una noche interminable.

Quizás Gabbriette no sea literalmente la nueva Kate Moss, pero sí comparte algo que no se consigue con un buen estilista ni con un armario lleno de prendas de diseñador: esa capacidad de convertir su personalidad en una estética y hacer que todo el mundo quiera formar parte de su universo. En tiempos de clean girls y perfección algorítmica, su versión más oscura, punk y despreocupada se siente como un pequeño recordatorio de que lo cool nunca ha sido cuestión de encajar. Kate Moss tuvo los noventa; Gabbriette tiene 2026. Y, al parecer, las chicas grunge todavía tienen mucho que decir.

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