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Balenciaga SS27: así es la colección de Pierpaolo Piccioli inspirada en el mar

Balenciaga SS27: El coral como nuevo código de la maison

Hay algo hipnótico en mirar hacia el fondo del mar: formas que se expanden, colores que parecen imposibles y organismos que se mueven al ritmo de una corriente que no vemos. Para Balenciaga SS27, Pierpaolo Piccioli se sumerge precisamente ahí. Los corales se convierten en punto de partida para una colección donde el volumen, el drapeado y la construcción transforman el armario cotidiano en algo mucho más cercano a la alta costura.

Bajo el nombre Los corales de la libertad, el diseñador italiano continúa escribiendo su propio capítulo en la maison con una propuesta que mezcla sastrería, siluetas escultóricas, texturas orgánicas y una paleta que va del naranja coral al negro, el blanco, el rosa y el azul. Una colección que mira al legado de Cristóbal Balenciaga, pero lo hace desde otro lugar: menos literal, más fluido y con la libertad de movimiento como hilo conductor.

¿Qué significa el coral para Pierpaolo Piccioli?

El coral es el punto de partida, pero también funciona como metáfora. En la colección, las estructuras orgánicas del fondo marino se traducen en prendas que parecen estar vivas: formas que se expanden, superficies que caen y flecos que se mueven con el cuerpo.

Piccioli plantea además el coral como un organismo colectivo. Su idea gira alrededor de la protección, el intercambio y la capacidad de convertir algo frágil en algo resistente. Y esa misma lógica aparece en la ropa: piezas construidas internamente, capas que se sostienen entre sí y siluetas que encuentran su fuerza en la arquitectura. Es probablemente una de las claves más interesantes de este nuevo capítulo de Balenciaga: la espectacularidad ya no depende únicamente de hacer una prenda enorme, sino de descubrir qué sucede dentro de ella.

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¿Cómo se transforma la alta costura en ropa cotidiana?

Aquí está uno de los grandes experimentos de Balenciaga SS27. Piccioli toma recursos propios de la alta costura y los lleva a piezas reconocibles del armario contemporáneo. Las camisas se expanden, las prendas adquieren estructuras internas y el encaje deja de ser delicado para convertirse en una superficie arquitectónica. Las bombers, las chaquetas de cuero, los pantalones amplios y la sastrería adquieren nuevas proporciones sin perder su funcionalidad.

El resultado es una especie de couture cotidiano: ropa que podría formar parte de un armario real, pero que ha pasado por el filtro escultórico de Piccioli. Entre las piezas que mejor resumen esta idea aparecen una falda de cuero con cola, una bomber negra de plumas, vestidos asimétricos cubiertos de flecos bordados y una propuesta bridal construida a partir de capas de tul transparente.

¿Qué siluetas dominan Balenciaga SS27?

El volumen sigue siendo uno de los grandes protagonistas, pero esta vez aparece de una manera mucho más fluida. En lugar de convertir el cuerpo en una estructura rígida, Piccioli juega con prendas que parecen inflarse, caer o expandirse alrededor de él.

Las colas de los vestidos se prolongan por el suelo, los cuellos adquieren dimensiones escultóricas y las chaquetas presentan formas redondeadas. También aparecen bombers de gran volumen, pantalones baggy y prendas superiores con proporciones deliberadamente exageradas. La sastrería funciona como contrapunto. Más precisa, limpia y metódica, sirve para equilibrar las formas orgánicas del resto de la colección. Y ahí aparece uno de los códigos más interesantes de Piccioli: la arquitectura está, pero nunca debería impedir el movimiento.

¿Qué colores aparecen en la colección?

Si hay un color que domina Balenciaga SS27 es, obviamente, el naranja coral. Intenso, vibrante y casi luminoso, aparece en vestidos y piezas que parecen sacadas directamente de un arrecife. Pero la paleta no se limita a los tonos marinos. El diseñador los enfrenta a blanco y negro, creando un contraste gráfico que aporta estructura a la colección. También aparecen azul, rosa, amarillo, crema y diferentes tonalidades terrosas. El resultado es una paleta que funciona como un arrecife: nada permanece completamente aislado y los colores se encuentran constantemente entre sí.

¿Qué texturas convierten la ropa en un ecosistema marino?

La textura es probablemente donde la inspiración submarina se vuelve más evidente. Los flecos, hilos, bordados, encajes y superficies transparentes generan una sensación de movimiento casi acuático. Algunas prendas parecen reproducir literalmente las formas de organismos marinos, mientras otras simplemente toman su irregularidad como punto de partida.

Un vestido naranja confeccionado con cientos de hilos rematados en pequeñas bolas de algodón recuerda a los alcionarios. En otra propuesta, los flecos de algodón crean el efecto de una anémona marina alrededor de una minifalda blanca. Incluso el cuello caído de una chaqueta de esmoquin rosa encuentra inspiración en las formas ramificadas de los corales. No es una colección sobre estampados marinos. Es una colección sobre cómo se comporta la materia.

¿Qué pasa con el streetwear de Balenciaga?

Piccioli tampoco abandona completamente el universo construido durante la era Demna. Lo traduce. El streetwear aparece en pantalones baggy, bombers de nylon, prendas técnicas y un traje de chándal negro que lleva la sofisticación de la nueva Balenciaga hasta códigos mucho más urbanos.

Uno de los gestos más interesantes está precisamente en la construcción interna de estas piezas. La chaqueta técnica del chándal incorpora estructura en cuello y solapas para conseguir una silueta mucho más escultórica, mientras que debajo aparece una camisa Oxford. Es decir, el nuevo Balenciaga no elimina el streetwear: lo pasa por el atelier.

¿Qué accesorios completan el nuevo Balenciaga?

Los bolsos funcionan como un puente entre el pasado reciente de la maison y esta nueva etapa. El Le City continúa presente, ahora reinterpretado en diferentes pieles y colores, incluido el naranja. También regresa el Rodeo, tanto en su versión oversize como en una alternativa más pequeña que incorpora una correa para llevarlo al hombro o cruzado de manera más funcional. En los pies, la colección mezcla extremos: sandalias ornamentadas con flores y bordados frente a sneakers de inspiración retro y botas de piel mucho más funcionales.

Si la era Demna convirtió Balenciaga en sinónimo de provocación, ironía y cultura urbana, Piccioli parece estar interesado en otra forma de impacto: la fascinación por la construcción. Y quizá ahí está la verdadera transición de esta nueva Balenciaga. No se trata de borrar lo que vino antes, sino de preguntarse qué ocurre cuando una de las casas más importantes de la historia vuelve a mirar hacia su fundador y decide hacerlo desde el presente. El resultado es un Balenciaga más couture, más táctil y mucho más interesado en lo que ocurre dentro de la ropa.

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