Glenn Martens se despide de Diesel como solo el podría haberlo hecho. Después de seis años al frente de la firma, el diseñador presentó en Milán su última colección para la casa con una propuesta que reúne buena parte de los códigos que definieron su era: denim llevado al límite, prendas que juegan con la ilusión óptica, cuerpos expuestos y una estética deliberadamente imperfecta.
La colección Primavera-Verano 2027 llegó acompañada de una escenografía que parecía más un club a punto de perder el control que una pasarela tradicional. Luces rojas, música techno y una atmósfera cargada de tensión prepararon el escenario para una performance en la que 200 artistas de (LA)HORDE se mezclaron entre los invitados. Lo que comenzó con movimientos casi imperceptibles terminó convirtiendo al público en parte del espectáculo, entre besos, bailes y cuerpos que se movían al ritmo de la música.
Y mientras la puesta en escena llevaba la fiesta hasta el límite, la ropa hacía lo mismo con el universo Diesel. Jeans que parecen cuero, prendas reconstruidas, microshorts, transparencias, recortes en forma de orquídea y trompe-l’œil conviven en una colección que funciona como una última vuelta por el imaginario de Martens. Más que cerrar una etapa, el diseñador decidió desmontarla pieza por pieza y volver a ensamblarla una última vez.
¿Qué tendencias se vieron en el último desfile de Glenn Martens para Diesel?
El denim deconstruido vuelve a mandar, pero esta vez llevado a terrenos mucho más extremos: jeans que parecen cuero, microshorts, pantalones que se transforman en pantasocks, costuras exageradas y prendas que mezclan varias piezas en una sola. A su lado aparecen el trompe-l’œil, los acabados desgastados y las ilusiones ópticas, haciendo que una camisa parezca estar atada a la cintura o que un abrigo de shearling sea, en realidad, una imagen estampada.
También se impone una idea de desnudez accidental, con cut-outs, transparencias, cinturas bajísimas y prendas que parecen haberse quedado a medio poner. El layering se vuelve más caótico, las camisas se retuercen alrededor del cuerpo y la ropa de punto aparece perforada con motivos de orquídea. Entre el azul denim, el negro, los tonos neutros y los destellos metalizados, Martens construye una colección donde vestirse y desvestirse parecen formar parte del mismo look.




¿Qué colores y materiales dominan la colección?
Aunque el denim vuelve a ser el protagonista absoluto, la paleta de la colección se mueve entre azules desgastados, tonos beige, negro, blancos y superficies que simulan otros materiales. El resultado tiene algo de ropa encontrada después de una noche larga: prendas gastadas, lavadas, arrugadas y reconstruidas, pero llevadas a una ejecución mucho más sofisticada.
El juego material es todavía más interesante. El denim aparece tratado, recubierto y manipulado hasta parecer cuero, mientras algunos estampados reproducen visualmente prendas que pertenecen a otras categorías. Un abrigo puede ser en realidad una imagen estampada sobre una pieza ligera y un supuesto microshort de denim puede ser simplemente una transferencia sobre jersey.
¿Por qué el denim vuelve a ser el centro de todo?
El denim vuelve a ser el punto de partida y, al mismo tiempo, el material con el que Glenn Martens decide despedirse. En SS27 aparece lavado, recubierto, cortado, alargado y reconstruido hasta perder por momentos su identidad original: jeans bootcut con volumen inesperado, pantasocks que continúan hasta los pies, microshorts y piezas que parecen cuero sin dejar de ser vaquero. Es el último recordatorio de una de las obsesiones más claras de su etapa en Diesel: tomar el tejido más reconocible de la casa y hacerlo parecer algo completamente distinto.
¿Qué papel juega la orquídea en el último Diesel de Martens?
La orquídea se cuela en la colección como un motivo sensual y casi gráfico, lejos de funcionar como un estampado convencional. Aparece recortada sobre prendas de punto y polos, bordada, convertida en detalle de lencería y trasladada también a joyería, siguiendo esa obsesión de Martens por transformar un mismo código hasta hacerlo aparecer en distintos lugares. Además, conecta directamente con Only Desire, la nueva fragancia femenina de Diesel, convirtiéndose en uno de los últimos gestos que unen moda, cuerpo y universo de belleza antes de cerrar su etapa en la firma.
¿Cómo fue la escenografía del último desfile y qué transmitía?
La escenografía convirtió el último desfile de Glenn Martens para Diesel en una noche de club más que en una pasarela tradicional. Luces rojas, techno y una atmósfera cada vez más intensa construyeron un espacio cargado de energía, mientras 200 performers de (LA)HORDE se mezclaban entre los invitados. Al principio casi pasaban desapercibidos, pero poco a poco comenzaron a moverse, bailar y besarse hasta que público y espectáculo terminaron siendo prácticamente lo mismo.
Más que acompañar la colección, la puesta en escena transmitía libertad, deseo, diversión y una sensación de caos controlado. Era también una forma muy Martens de despedirse: después de seis años haciendo de los desfiles de Diesel auténticos acontecimientos, su último show tenía que sentirse menos como un final y más como la última noche de una fiesta a la que nadie quiere irse todavía.
¿Por qué el último look de Ella Snyder importa tanto?
Hay despedidas que no necesitan explicarse demasiado. Ella Snyder, la modelo que abrió el debut de Glenn Martens en Diesel, volvió seis años después para cerrar también su última colección. El gesto convierte la pasarela en un círculo perfecto y pone punto final a una era marcada por el denim, la provocación, el cuerpo y ese caos cuidadosamente calculado que convirtió los desfiles de Martens en auténticos acontecimientos. Para cerrar, los microshorts de denim lo dicen todo: pequeño, directo y completamente Diesel.


¿Qué deja Glenn Martens en Diesel?
Más que una estética reconocible, Glenn Martens deja una nueva forma de entender Diesel. Durante seis años convirtió el denim en un campo de experimentación, mezclándolo con humor, sensualidad, cultura de club, espectáculo y una buena dosis de irreverencia. Su última colección reúne precisamente ese lenguaje: prendas que se transforman, cuerpos que aparecen y desaparecen entre capas, ilusiones ópticas y una actitud que nunca se tomó la moda demasiado en serio.
Y quizá por eso su despedida no podía ser solemne. Martens tomó todos los códigos que construyó en Diesel y los llevó una última vez al exceso: denim que parece cuero, camisetas convertidas en vestidos, flores sobre la piel y una pasarela transformada en fiesta. Después de seis años, el diseñador no baja el telón. Lo hace bailar.
