Saint Laurent tiene una fórmula para hacer que la elegancia se sienta interesante y en su nueva campaña FW26 vuelve a demostrarlo. Rosé, Liu Wen y Connor Storrie se encuentran frente al objetivo de Talia Chetrit para entrar en el universo de Anthony Vaccarello, donde la sastrería impecable pierde rigidez, el cuero se vuelve segunda piel y el encaje deja de ser delicado para adquirir una actitud mucho más provocadora.
Entre trajes afilados, cuero, encaje y siluetas que parecen hechas para entrar a una fiesta y convertirse en el centro de todas las miradas, Saint Laurent vuelve a jugar con esa frontera deliciosa entre lo elegante y lo peligroso. Rosé aporta su magnetismo pop, Liu Wen ese effortless que parece no necesitar esfuerzo alguno y Connor Storrie una nueva masculinidad (segura, sensual y ligeramente impredecible).
Y hay una canción que termina de encender la fantasía: “I’m Gonna Miss You” de Milli Vanilli. Con ella como banda sonora, Saint Laurent FW26 mira hacia los códigos de los años 80 para reinterpretarlos desde una perspectiva mucho más contemporánea.
¿Qué propone esta campaña de Saint Laurent?
La nueva temporada juega con los contrastes. El traje perfectamente estructurado convive con transparencias, brocados, cuero y siluetas esculturales, construyendo una estética donde la elegancia nunca termina de ser inocente.
Es el territorio que Vaccarello ha convertido en uno de los sellos de la Maison: lujo con tensión, glamour con una dosis de peligro y sensualidad sin necesidad de explicaciones. El negro funciona como punto de partida, mientras los detalles eléctricos y las texturas nocturnas rompen cualquier idea de sobriedad convencional.


¿Por qué Saint Laurent elige a Rosé, Liu Wen y Connor Storrie?
La elección del trío tampoco es casual. Rosé vuelve a sumergirse en el universo de Saint Laurent con esa mezcla de delicadeza y actitud que ha definido su relación con la casa desde que se convirtió en embajadora global en 2020. Liu Wen, por su parte, aporta una energía más relajada (ese effortless) y reafirma su lugar como una de las modelos más influyentes de la industria.
A ellos se suma Connor Storrie, quien continúa estrechando su relación con la Maison después de convertirse en embajador global a comienzos de 2026. El actor aporta una presencia más inesperada a la campaña, especialmente en las imágenes y movimientos que exploran una masculinidad menos rígida.
¿Y qué tiene que ver “I’m Gonna Miss You” con todo esto?
Antes de revelar la campaña completa, Saint Laurent ya había dejado algunas pistas. En el cortometraje presentado a comienzos de agosto, Connor Storrie aparece bailando junto a Rosé, ambos vestidos de negro y con gafas de sol, mientras suena “I’m Gonna Miss You” de Milli Vanilli.
La elección musical funciona casi como una declaración de intenciones (nostálgica, sensual y ligeramente kitsch) y conecta con esa fascinación por los códigos de los años 80 que atraviesa la propuesta. El resultado es una campaña que no busca simplemente mostrar ropa. Construye una atmósfera: cuerpos en movimiento, miradas, texturas, música y una cierta sensación de peligro elegante.


¿Cómo entiende Anthony Vaccarello el glamour de YSL?
En el universo de Vaccarello, el lujo rara vez significa perfección absoluta. Más bien se trata de introducir una grieta en ella. Una silueta impecable puede convivir con un gesto provocador; un vestido delicado puede sentirse casi subversivo; un traje clásico puede adquirir una actitud completamente distinta dependiendo de quién lo lleve.
Para FW26, esa tensión se vuelve todavía más evidente. La campaña de Chetrit captura un Saint Laurent nocturno, sensual y cinematográfico, un lugar donde la ropa parece estar a punto de convertirse en personaje.


¿Qué hace especial a esta campaña?
Más allá de sus protagonistas, Saint Laurent FW26 apuesta por una idea de moda que no necesita elegir entre lo masculino y lo femenino, lo clásico y lo provocador, lo elegante y lo sensual.
Rosé, Liu Wen y Connor Storrie representan tres maneras diferentes de habitar ese universo. Juntos, convierten la campaña en una especie de retrato colectivo de la nueva generación de Saint Laurent.
